Enshittification: Cuando las apps se vuelven basura

¿Por qué Facebook, TikTok o Uber ya no son lo que eran? El concepto de 'enshittification' explica el ciclo inevitable por el que las plataformas digitales traicionan a sus usuarios. Una lectura obligada para entender el internet actual.

Enshittification: Cuando las apps se vuelven basura

Enshittification: El ciclo inevitable por el que las plataformas digitales te fallan

Existe un patrón que se repite con inquietante precisión en la historia de las grandes plataformas digitales: nacen prometiendo revolucionar la manera en que nos comunicamos, compramos o trabajamos; seducen a millones de usuarios con experiencias genuinamente útiles; y luego, casi sin que nos demos cuenta, se convierten en versiones degradadas de sí mismas. Este fenómeno tiene nombre: enshittification, un término acuñado por el escritor y activista digital Cory Doctorow que hoy resuena con fuerza en los debates sobre el futuro de internet.

La mecánica es sencilla pero devastadora. En una primera etapa, la plataforma es buena para los usuarios porque necesita crecer. Ofrece valor real, poca publicidad y una experiencia limpia. Luego, una vez que capturó suficiente audiencia, empieza a favorecer a los negocios y anunciantes sobre los usuarios. Finalmente, cuando ya tiene a ambos atrapados, extrae valor de todos para beneficiar únicamente a sus accionistas. El resultado final es un producto que apenas funciona, saturado de anuncios, algoritmos opacos y decisiones diseñadas para maximizar el tiempo de pantalla a cualquier costo.

¿Cómo viven este fenómeno los peruanos?

En el Perú, la enshittification no es un concepto abstracto: es una experiencia cotidiana. Plataformas como Facebook, que hace una década eran el principal canal de comunicación familiar y comunitaria, hoy son prácticamente inutilizables sin sortear una avalancha de publicidad, contenido patrocinado y posts virales de dudosa procedencia. El feed orgánico —ese espacio donde uno veía actualizaciones reales de amigos y familiares— ha sido reemplazado por un escaparate comercial.

Lo mismo ocurre con aplicaciones de delivery y transporte que llegaron al mercado peruano prometiendo democratizar el acceso a servicios. Con el tiempo, las comisiones a los repartidores aumentaron, los precios para los usuarios subieron y la calidad del servicio al cliente cayó en picada. Los conductores y repartidores, atrapados en ecosistemas sin alternativa real, absorben los costos de una plataforma que ya no los trata como socios sino como recursos desechables.

TikTok es otro ejemplo revelador. Lo que comenzó como una plataforma de entretenimiento genuino y creatividad espontánea se ha transformado progresivamente en un canal de ventas agresivo, con un feed cada vez más colonizado por contenido comercial disfrazado de entretenimiento. Para los creadores peruanos que construyeron audiencias en estos espacios, la enshittification representa una amenaza real: el alcance orgánico cae, las reglas cambian sin aviso y la monetización se vuelve más difícil mientras la plataforma extrae más valor de su trabajo.

Por qué es difícil escapar del ciclo

Uno de los aspectos más perversos de la enshittification es el efecto de red: abandonar una plataforma degradada es costoso porque toda tu red social, tus clientes o tu comunidad siguen ahí. Las empresas peruanas que construyeron su presencia digital en Facebook no pueden simplemente migrar; sus clientes están en esa plataforma. Los emprendedores que venden por Instagram dependen de algoritmos que cambian de manera opaca y que priorizan a quienes pagan por visibilidad.

Doctorow argumenta que la solución no es individual sino estructural: se necesitan regulaciones que exijan interoperabilidad entre plataformas, protejan los datos de los usuarios y rompan los monopolios digitales. En América Latina, y en el Perú en particular, este debate recién comienza a tomar forma. El país carece aún de una legislación robusta de protección de datos y competencia digital que pueda hacer frente al poder de estas corporaciones globales.

Qué pueden hacer los usuarios y emprendedores peruanos

Frente a este panorama, la conciencia es el primer paso. Entender que el deterioro de estas plataformas no es accidental sino estructural permite tomar decisiones más informadas: diversificar canales de comunicación, construir listas de correo propias, explorar plataformas alternativas con modelos más éticos y exigir como ciudadanos digitales mayor transparencia y regulación. La enshittification no es inevitable si existe voluntad colectiva de resistirla.