App de ciclo menstrual vende datos de salud a empresas

Una investigación de Mozilla revela que Stardust, presentada como una app 'privada' para rastrear el ciclo menstrual, comparte datos sensibles de salud con terceros. El caso reabre el debate sobre privacidad digital y los derechos de las usuarias latinoamericanas.

App de ciclo menstrual vende datos de salud a empresas

Stardust y la ilusión de la privacidad digital en salud femenina

La organización Mozilla Foundation, reconocida por sus investigaciones sobre privacidad en tecnología, publicó un informe que pone en entredicho las prácticas de datos de Stardust, una aplicación móvil de seguimiento del ciclo menstrual que ganó popularidad masiva tras la derogación del fallo Roe v. Wade en Estados Unidos en 2022. La app fue descargada millones de veces por usuarias que buscaban una alternativa 'segura' y 'privada' para monitorear su salud reproductiva. Sin embargo, según Mozilla, Stardust comparte información sensible de sus usuarias con Mixpanel, una firma especializada en analítica de datos de comportamiento.

Este hallazgo es especialmente grave porque los datos que maneja una app de ciclo menstrual no son triviales. Incluyen fechas de menstruación, síntomas físicos y emocionales, actividad sexual, posibles embarazos y estados de ánimo, entre otros. Se trata de información íntima que, en manos equivocadas o en contextos legales adversos, puede representar un riesgo real para las usuarias, tal como ocurrió en Estados Unidos donde la criminalización del aborto convirtió estos registros en potencial evidencia legal.

¿Por qué esto importa en el Perú?

En el contexto peruano, este caso debe leerse con especial atención. Perú cuenta con la Ley N.º 29733, Ley de Protección de Datos Personales, que clasifica los datos de salud como datos sensibles y exige consentimiento explícito para su tratamiento. Sin embargo, la aplicación efectiva de esta norma frente a empresas tecnológicas extranjeras sigue siendo limitada. La Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales, adscrita al Ministerio de Justicia, carece aún de los recursos y mecanismos suficientes para fiscalizar a grandes plataformas digitales que operan desde el exterior.

Además, el uso de aplicaciones de salud femenina ha crecido significativamente en el país, especialmente entre mujeres jóvenes urbanas con acceso a smartphones. Muchas de estas usuarias desconocen que al aceptar los términos y condiciones de estas apps están autorizando, en letra pequeña, el uso comercial de sus datos más privados. La brecha entre lo que una app promete en su marketing y lo que realmente hace con la información del usuario es un problema estructural del ecosistema de aplicaciones móviles a nivel global.

El modelo de negocio detrás de la privacidad falsa

El caso de Stardust ilustra un patrón recurrente en la industria de aplicaciones de salud: posicionarse como una herramienta empática y segura para captar usuarias vulnerables o preocupadas por su privacidad, mientras en el backend se monetizan los datos a través de acuerdos con empresas de analítica o publicidad. Mixpanel, la empresa mencionada en el informe de Mozilla, es una plataforma legítima de análisis de producto, pero recibir datos de salud reproductiva sin un consentimiento verdaderamente informado constituye una práctica éticamente cuestionable y potencialmente ilegal en varias jurisdicciones.

Para las usuarias peruanas y latinoamericanas en general, las recomendaciones prácticas son claras: revisar los permisos que se otorgan a cada aplicación, leer —o al menos buscar resúmenes de— las políticas de privacidad, y preferir apps que hayan sido auditadas por organizaciones independientes como Mozilla, la Electronic Frontier Foundation o similares. También es recomendable explorar alternativas de código abierto como Drip o periodtracker.com, que ofrecen mayor transparencia sobre el manejo de datos.

Este caso debe servir como llamado de atención para que el Estado peruano fortalezca su capacidad regulatoria en materia de datos personales digitales, y para que la ciudadanía digital exija mayor rendición de cuentas a las empresas tecnológicas que operan en el país, independientemente de donde estén domiciliadas.