La batalla por Manus: cuando la geopolítica dicta quién controla la IA
El mundo de la inteligencia artificial volvió a convertirse en escenario de tensiones geopolíticas de primer nivel. Según reportó The Decoder, el gigante tecnológico chino Tencent está en negociaciones para adquirir una participación mayoritaria en Manus AI, la startup que desarrolló uno de los agentes de inteligencia artificial más comentados de los últimos meses. Esta movida ocurre directamente después de que el gobierno de Beijing forzó a Meta a deshacer su propio acuerdo valorado en aproximadamente 2,000 millones de dólares con la misma compañía.
Manus AI irrumpió en la escena tecnológica global a inicios de 2025 con demostraciones impresionantes de su agente autónomo, capaz de realizar tareas complejas en internet sin supervisión humana constante. Su capacidad para navegar, investigar, redactar y ejecutar acciones de forma encadenada lo posicionó rápidamente como uno de los proyectos más prometedores en el campo de los agentes de IA, generando un interés masivo que incluyó listas de espera de miles de usuarios en todo el mundo, incluida América Latina.
¿Por qué Beijing bloqueó a Meta?
La decisión del gobierno chino de impedir que Meta cerrara su inversión en Manus no fue una sorpresa para los analistas del sector. China lleva años construyendo una política clara: las tecnologías estratégicas con origen o financiamiento chino no deben quedar bajo control de corporaciones estadounidenses, especialmente aquellas con vínculos directos con el ecosistema de datos de usuarios occidentales. Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, representa exactamente el tipo de actor que Beijing busca mantener alejado de sus activos tecnológicos de vanguardia.
Este bloqueo es consistente con una tendencia más amplia en la que China ha restringido inversiones extranjeras en sectores como semiconductores, datos, inteligencia artificial y telecomunicaciones. La lógica detrás es doble: proteger la propiedad intelectual nacional y asegurarse de que las herramientas de IA más poderosas permanezcan bajo órbita china o de aliados estratégicos.
Tencent como brazo inversor del ecosistema chino
Tencent no es un actor cualquiera. Es uno de los conglomerados tecnológicos más grandes del mundo, con inversiones en videojuegos, redes sociales, pagos digitales, computación en la nube y, cada vez más, inteligencia artificial. Su entrada como potencial controlador mayoritario de Manus consolidaría la visión de China de mantener a sus campeones nacionales de IA dentro de un ecosistema propio, lejos de la influencia de Silicon Valley.
Para Manus, el acuerdo con Tencent también podría significar acceso a infraestructura masiva, datos a escala y distribución a través de las plataformas del grupo, que incluyen WeChat y una red de servicios con cientos de millones de usuarios activos. Sin embargo, también implica quedar más profundamente integrada dentro del aparato regulatorio y de vigilancia del Estado chino, lo que podría generar tensiones con usuarios y reguladores en mercados democráticos.
¿Qué significa esto para el Perú y América Latina?
Aunque este conflicto parezca lejano, tiene implicancias concretas para el mercado latinoamericano. Perú, como el resto de la región, ha mostrado un creciente interés en herramientas de inteligencia artificial para sectores como educación, salud, minería, agro y servicios financieros. Manus AI era vista como una de las apuestas más interesantes por su capacidad de automatizar flujos de trabajo complejos sin necesidad de programación avanzada.
Si Tencent consolida su control sobre Manus, el acceso al producto en mercados como el peruano podría verse condicionado por decisiones corporativas tomadas en Shenzhen o Pekín, con menos transparencia sobre el manejo de datos y menor alineación con estándares de privacidad que comienzan a discutirse en el Congreso peruano. Además, este episodio refuerza una realidad que los tomadores de decisiones en el sector público y privado peruano deben internalizar: la IA no es solo tecnología, es infraestructura estratégica, y quien la controla determina las reglas del juego.
El caso Manus-Meta-Tencent es, en síntesis, un capítulo más de la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China, y América Latina sigue siendo un territorio en disputa donde ambas potencias buscan influencia. Entender estas dinámicas es clave para que empresas, universidades y gobiernos de la región tomen decisiones informadas sobre qué plataformas adoptan, qué datos comparten y con quién construyen sus capacidades digitales del futuro.