La Fed y la IA: cuando la política monetaria busca respuestas en Silicon Valley
En un movimiento que refleja la creciente importancia de la inteligencia artificial en los debates económicos globales, la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) ha decidido involucrar a Marc Andreessen, cofundador de la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz (a16z) y uno de los inversores más influyentes en el ecosistema de la IA, para explorar si esta tecnología tiene el potencial de reducir la inflación de manera estructural. Esta iniciativa no es menor: significa que el banco central más poderoso del mundo está tomando en serio la hipótesis de que la IA podría transformar la dinámica de precios a escala global.
Marc Andreessen es conocido no solo por sus inversiones multimillonarias en empresas como OpenAI, pero también por su visión casi mesiánica de la tecnología como fuerza de progreso humano. Su famoso ensayo 'La IA salvará el mundo' resume bien su postura: la inteligencia artificial no es una amenaza, sino la mayor herramienta de productividad que la humanidad ha desarrollado. Bajo esta lógica, si la IA aumenta dramáticamente la productividad en sectores clave como manufactura, logística, salud y servicios, el resultado natural sería una reducción en los costos de producción y, por ende, una presión a la baja sobre los precios al consumidor.
El razonamiento económico detrás de esta hipótesis es el siguiente: históricamente, los grandes saltos tecnológicos han generado deflación sectorial. La automatización industrial redujo el costo de los bienes manufacturados durante el siglo XX. La llegada del internet abarató los servicios de información y comunicación. La IA generativa podría hacer lo mismo con sectores de servicios que hasta ahora eran resistentes a la automatización, como la atención al cliente, la consultoría, el diseño, la programación y hasta la medicina. Si esto ocurre a escala masiva, los bancos centrales podrían encontrarse ante un escenario inédito: inflación estructuralmente más baja sin necesidad de mantener tasas de interés elevadas.
Implicancias para la economía peruana
Para el Perú, este debate tiene implicancias concretas y urgentes. La economía peruana está profundamente ligada a los ciclos de política monetaria de la Fed. Cuando la Reserva Federal sube tasas, el dólar se fortalece, los capitales salen de mercados emergentes como el peruano, el sol se deprecia y la inflación importada se dispara. Por el contrario, si la IA logra reducir la inflación en EE.UU. de manera sostenida, la Fed podría bajar tasas antes de lo esperado, lo que aliviaría la presión sobre el tipo de cambio en el Perú y daría más margen al Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) para también flexibilizar su política monetaria.
Además, si la IA efectivamente reduce costos en cadenas de suministro globales, el Perú como país importador neto de manufacturas y tecnología podría beneficiarse de precios más bajos en bienes intermedios y de capital. Esto sería especialmente relevante para sectores como la agroindustria, la minería y la manufactura textil, que dependen de insumos importados.
Sin embargo, también existen riesgos. Si la IA destruye empleos en sectores de servicios más rápido de lo que crea nuevas oportunidades, países como el Perú, con mercados laborales más vulnerables y menor capacidad de reskilling masivo, podrían enfrentar desempleo estructural y mayor desigualdad. La pregunta no es solo si la IA puede domar la inflación, sino a qué costo social y quiénes capturan los beneficios de esa mayor productividad.
El hecho de que la Fed esté consultando a inversores privados de Silicon Valley para orientar su pensamiento macroeconómico también genera un debate legítimo sobre la influencia corporativa en la política monetaria. Marc Andreessen tiene miles de millones invertidos en empresas de IA: su optimismo no es neutral. Los tomadores de decisión en el Perú, tanto en el BCRP como en el MEF, deben seguir este debate con ojo crítico, extraer las señales útiles y construir sus propios escenarios de política económica ante un mundo donde la IA empieza a redefinir hasta las reglas de la inflación.