El idioma que usas con la IA cambia las respuestas que recibes
Un estudio reciente analizado por The Decoder reveló que Claude, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por Anthropic, no se comporta de manera uniforme en todos los idiomas. Cuando los usuarios interactúan con Claude en hindi, el modelo tiende a responder con mayor calidez emocional y un tono más empático. En cambio, cuando la conversación ocurre en ruso, el modelo adopta un estilo más riguroso, analítico y directo. Este hallazgo abre una discusión profunda sobre cómo los sesgos culturales y lingüísticos quedan codificados dentro de los sistemas de inteligencia artificial modernos.
El fenómeno no es un error de programación puntual, sino el reflejo de algo estructural: los modelos de lenguaje aprenden de enormes cantidades de texto en internet, y ese texto no es culturalmente neutro. Cada idioma arrastra consigo una visión del mundo, valores sociales, formas de relacionarse y expectativas sobre cómo debe comunicarse una entidad de autoridad o conocimiento. Claude, al entrenarse sobre estos datos, absorbe también esas diferencias, y las reproduce al interactuar con el usuario.
Para el contexto peruano, esto es especialmente relevante. Perú es un país plurilingüe donde millones de personas hablan quechua, aimara y otras lenguas indígenas además del español. Sin embargo, los grandes modelos de IA como Claude fueron entrenados principalmente con datos en inglés y, en menor medida, en otros idiomas occidentales. Esto significa que cuando un usuario peruano interactúa en español con estas herramientas, ya está recibiendo una versión filtrada culturalmente, una que puede no reflejar plenamente la sensibilidad latinoamericana ni mucho menos la andina.
El estudio plantea una pregunta que va más allá de la técnica: ¿quién decide cuáles son los valores que una IA debe expresar, y en qué idioma? Si Claude es más cálido en hindi porque los datos de entrenamiento en ese idioma reflejaban relaciones más colectivistas y afectivas, entonces la IA no está siendo neutral. Está reproduciendo una jerarquía cultural donde ciertos idiomas y sus hablantes reciben una experiencia diferente del mismo producto tecnológico.
Para empresas, profesionales y educadores peruanos que están comenzando a integrar herramientas de IA en su trabajo cotidiano, este hallazgo tiene implicancias prácticas. Si estás usando Claude o cualquier otra IA en español para redactar documentos, analizar datos, dar soporte al cliente o crear contenido educativo, debes saber que el modelo puede comportarse de manera distinta si cambias de idioma. En algunos casos, probar una misma consulta en inglés y en español puede arrojar respuestas con diferente nivel de detalle, tono o profundidad argumentativa.
Anthropic, la empresa detrás de Claude, ha reconocido que la coherencia de valores entre idiomas es uno de los desafíos más complejos del desarrollo de IA responsable. Lograr que un modelo mantenga los mismos principios éticos, el mismo nivel de cuidado y la misma calidad de respuesta independientemente del idioma del usuario es un problema técnico y filosófico que aún no tiene solución definitiva. Mientras tanto, los usuarios deben ser conscientes de estas limitaciones y usarlas a su favor: entender que la IA no es un oráculo neutral, sino una herramienta con sesgos visibles e invisibles.
Este tipo de estudios son fundamentales para que la conversación sobre inteligencia artificial en América Latina no quede relegada a ser solo consumidora de tecnología importada. Perú, con su diversidad lingüística y cultural, tiene mucho que aportar al debate global sobre cómo deben comportarse estas herramientas cuando interactúan con culturas no occidentales. La pregunta ya no es solo si la IA funciona, sino para quién funciona mejor y por qué.